Tratamientos bajo sedación consciente

Todos sabemos que los dentistas damos miedo, es un estigma que se ha ido labrando el la mente humana debido a centenares de años de tratamientos dentales sin anestesia. Con ello vivimos todos, y nos ha convertido un poco en psicólogos. Sabemos que enfrentarse al sillón dental no es de agrado, pero hoy en día cada vez tenemos más pacientes que nos dicen que le han perdido el miedo a venir. Ese es el tipo de frase que hace que un dentista se sienta satisfecho con su trabajo al final del día.

Si bien es verdad que a veces nos ayudamos de herramientas para que la experiencia del paciente sea confortable, elimine la aprehensión, y olvide el miedo. Eso lo consiguen los fármacos que administra un anestesista que asiste a las intervenciones y tiene monitorizado al paciente en todo momento. El paciente sufre una depresión de su conciencia no sabiendo bien el tiempo que lleva en el sillón, ni lo que ha ocurrido, ya que tiene un efecto amnésico. Está despierto y colabora en todo momento, pero no sabe si es un sueño ya que su realidad está alterada.

Este es un servicio disponible siempre que el paciente lo solicite, para cualquier tipo de tratamiento dental. Nosotros lo recomendamos en aquellos tratamientos largos, quirúrgicos, o en pacientes muy aprehensivos, polimedicados o con alguna discapacidad.

Para ello debemos elaborar una historia médica previa acorde a la interacción de fármacos que se han de suministrar. Se coge una vía, se monitoriza al paciente y sus constantes durante el tratamiento, y se revierte el medicamento al finalizar.

Los pacientes han de venir acompañados, y no pueden conducir las horas siguientes.